Introducción
Rectángulo redondeado: INTRODUCCIÓN

Caricatura de Darwin

Si el XVIII fue llamado filosófico, con mucha más razón el siglo XIX debiera adjetivarse como científico, y en gran medida debido a las profundas transformaciones que la medicina experimentó en dicho periodo. En efecto, porque el cambio que más impulsó a la medicina ochocentista, propiciando todos los demás, fue el abandono de los diversos sistemas doctrinales, más o menos cerrados, imperantes en los siglos anteriores, liberándose de los planteamientos particulares tanto de autores como de escuelas. Se fundamentó en la asunción y admisión de supuestos conceptuales y metodológicos por parte de la mayoría de los autores, dejando de lado los disensos de personas o grupos. Y éste fue el secreto tanto de su éxito como de su pervivencia: porque sus pilares básicos aún conservan actualidad, haciendo posible su viabilidad histórica y superando los inconvenientes de su rápida obsolescencia y de la gran masa de su información científica.

 

En este sentido, acierta la historiografía tradicional, al menos en lo que a la medicina se refiere, considerándonos contemporáneos de los hombres y de las mujeres del ya lejano siglo XIX, porque  los fundamentos de aquella medicina siguen siendo aún válidos en estos albores del siglo XXI. Así, excluyendo la biología molecular, todos los demás saberes de la medicina que ejercemos en nuestros días se incoaron y comenzaron a desarrollarse en el siglo decimonónico. Por tanto, la medicina ochocentista es, con pleno derecho, netamente contemporánea. Y todo lo dicho, ciertamente, hace que, en relación con la medicina, el siglo que nos ocupa sea una centuria a se, distinta y distante de los siglos anteriores en los que claramente se observa una cierta continuidad histórica y doctrinal.

 

Precisamente, esta fundamentación conceptual mayoritariamente aceptada, característica de esta medicina, hará posible que la patología y la clínica del gran siglo culminen su aportación fundamental: la elaboración de una explicación de las enfermedades como trastornos estructurales y dinámicos del cuerpo humano, gracias a los útiles de la ciencia moderna de la naturaleza; por lo que se denominó medicina científico-natural.

Autores: Shuanjie Chen, Andrés García Reyes, Erick Martínez Rodríguez y Laura Arranz Hernández.

Profesor: Justo Hernández.

Charles Darwin

 (1809-1882)

MEDICINA DEL SIGLO XIX